De “Grandes pechos, amplias caderas” y colas de ballena

Suelo usar una cola de ballena tallada en madera ( que cabe en una mano) que me apropié en un restaurante… en la patagónica Península Valdés.  Diría que les era útil para picar la carne… ¿ o para la pizza? ¿o algo así? . Eso fue en ese mágico remanso del océano atlántico sur en el que se aparea y reproduce la ballena franca austral. Cada año, religiosamente, en el inicio del otoño austral.

La cola del cetáceao actúa a modo de talismán, pues allí conocí al que sería uno de nuestros primeros buenos clientes… dando fruto a este proyecto web audiovisual de difusión de la apasionante naturaleza patagónica .

Trato de no ser fetichista, por lo que si no tengo a mano la cola de la ballena, ‘mi cola de la ballena’  en la más estricta ética hacker,  muy propia de estos lares indianos, busco alternativas para resolver la cuestión. La cuestión … ah, ¿ no la había mencionado aún ?, es que necesito algo que haga un poco de cuña en las posaderas de mi computadora portátil. Quedando a las finales a modo atril, con el grado de inclinación muñecas-falanges  justo para que la experiencia y la ergonomía de estos dedos al posarse sobre las teclas sea… sino placentera, cuento menos, no molesta . Y que no se cargen con el tiempo, vaya.

A falta de ella, pues, de ‘la cola’ … hoy hay caído aleatoriamente de la estantería un volumen, nunca mejor dicho

grandes-pechos-amplias-caderas

 

él me permitirá, colocado estratégicamente, una vez más, elevar la parte trasera del portátil. A la búsqueda del grado de inclinación deseado que forma el plano del teclado con la mesa de trabajo. Parte del micro-feng-shui  de mi pequeño espacio vital que me facilita el tránsito a la ventana al mundo (virtual)… al ciberespeacio.

Reconozco que me hice con el libro… atraído por tan sugerente título. Ese aterciopelado erotismo oriental. Más allá del capricho. Hasta quizás hasta lo acabe leyendo  a Mo Yan ( y su “Grandes Pechos, Amplias Caderas” )… por fin.

Eso ya será probablemente con el espíritu mecido por los olas… en el Camping de Pechón al que nos vamos a pasar unos días Noelia, Maia y un servidor. Mi mundo, nuestro mundo. … En lo alto del acantilado que forma el cántabro Río Deva sobre la cornisa cantábrica al desembocar …  Alternativamente, la lectura quedará postergada, una vez más…

!comentalibros

18/07/2016

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