Enzimas ‘madre’, carne y verdura

Al calor de las Indias y en nuestras conversaciones comuneras en la Plaza Olavide, leo sobre las enzimas «madre».

En mi propia experiencia quiero compartir, tras un período de ovolacteovegetarianismo relativamente estricto, que la lectura coincide bastante con lo que afirma Juan en torno a

«[..]en torno a la toxicidad intrínseca de la carne, sobre todo cuando la pone en relación con las excelencias del vegetarianismo (aunque él parezca no serlo), y para ello utiliza un símil erróneo que denota su desconocimiento de la genética y de lo que ha sido la evolución animal en relación con cada tipo de nutrición. [..]»

Tras el período de experimentación me doy cuento de que si bien, lo estricto de la mencionada dieta trae sus beneficios: deshacerse de lastre en la forma de grasa innecesaria, sentimiento general de mayor bienestar y salud, no sentirse partícipe de la tortura y matanza industrializada de otros animales… acarrea otras consecuencias.

Comparto que en mi caso (no olvidemos, cada cual somos un mundo… un universo), he pérdido cierta masa muscular (entiendo que por el déficit de proteínas de origen animal). Bien, hace tiempo que dejé el deporte en su forma intensiva… para pasar a una modalidad meramente lúdica. Amo pasear y andar (pedalear), en espacios abiertos y naturales en particular. Más allá del alto esfuerzo deportivo, para la cual ya no estoy dotado (ni quiero), ¿para qué usamos los músculos?. Pues bien, para dar solidez y movilidad a nuestro andiamaje (de Perogrullo, vamos!). Pues efectivamente, la dieta que me he autoimpuesto en los 3 últimos años me ha llevado a perder solidez en mi andamiaje, hasta el punto de que derivarse lesiones articulares. En la rodilla, y de ahí a un costado (pinchazos en la cadera correspondiente), donde se insertan los músculos. Todo ello aderezado con que soy algo paticorto… de ese lado, precisamente. Dice el fisioterapeuta… que una de las raíces del problema está, precisamente en la pérdida de masa muscular. Que obliga a forzar los tendones en exceso, tratando desesperadamente de suplir al músculo. Un primor, vaya.

Así pues, todo ello me sirve el placer de compartir en esta plaza pública virtual, que … visto lo visto : ‘ Creo que debo elevar la ingesta de proteína animal (sí,si… carne). De ninguna a una vez (o dos) por semana. ‘

Sí,sí…  ¿somos lo que comemos ?  Y ya lo decía mi abuelo, ya : «nunca los extremos …»

20/04/2017

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Avena

Navegando en un oceáno de incertidumbre a través de un archipiélago de certezas (Edgar Morin dixit), he aprendido algo sobre la avena. Quiero compartirlo. Mi singladura en esta ocasión tiene como detonante el reflujo de estómago crónico que padezco. Ardores vaya. Mi amiga Evelyn compartió conmigo su experiencia al respecto con el limón… con estas palabras :

Desayuno todas las mañanas tomando un vaso de agua con limón… A pesar de lo que pueda parecer a primera vista. Un poco de limón ayuda a rebajar la acidez en el estómago.

Me Se me iluminó el semblante. Estimulado por la sed de conocimiento y la necesidad a partes iguales, navego por el ciberespacio. n la galaxia blogoesferica Laura Cruz nos responde a la pregunta que nos hacemos, como si (una vez más) la inteligencia colectiva nos leyera el pensamiento :

¿ Puedo tomar limón para la acidez de estómago ?

Ummh…Así pues, por ahora… nos decantamos por otra candidata aliviarnos el ardor de estómago, entre otras muchas (como se verá..) bondades como (¿super?)alimento. Esta no es otra que la avena.

Si bien en épocas tempranas no tuvo la importancia de la cebada y el trigo, en Asia Central se la cultivaba en buenas cantidades, aunque era considerada una mala hierba.

Avena Sativa – De Andreas Trepte – Trabajo propio, CC BY-SA 2.5,

Como contaba Miquel Pros, en una entrevista en la que el periodista Víctor M.Amela le etiquetaba como el “Apóstol de las virtudes de la avena”

Debería tomar avena?

¡Cada día! Yo lo hago.

¿Y qué notaría?

Incontables beneficios.

Dígame sólo tres.

Uno, tu piel estará más sana y bella, tu cabello lucirá fuerte y lustroso.

Dos.

Regulará tu peso: si padeces de sobrepeso, adelgazarás; si tienes bajo peso, engordarás. Te esculpe, y es muy diurética. ¿Y eso? Es un regulador metabólico, de tal modo que depura sobras y cubre carencias.

Y tres.

Ante un colesterol malo elevado, lo disminuirá: la avena actúa como una escobilla arterial. ¡Y aumentará el colesterol bueno!

Diríase que la avena es la panacea.

“Alimento específico para la salud”, lo define la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos estadounidense): ¡es casi el alimento óptimo! Las investigaciones confirman las virtudes salutíferas de la avena… lo que ya sabía la cultura popular.

Me despido desde estas líneas mientras me tomo mi bol de agua con avena.

¿Somos lo que comemos?

23/03/2017

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