La maldición del conocimiento

Escuchando a Ana Moreno en uno de [sus deliciosos programas radiofónicos](http://cafemorenini.com/fast-food-saludable/) sobre fast-food saludable aprendimos a poner palabras a un sentimiento que ha veces nos invade con cierto desasosiego. Ana habla de la maldición del conocimiento , según la cual cuando hablamos sobre un tema que conocemos bien tendemos a usar más y más la jerga de ese ámbito de conocimiento. Los (¿malditos?) abogados hablan en el ‘idioma’ de los abogados, así los (¿malditos?)_médicos_ hablan en el ‘idioma’ de los médicos y nosotros… los (¿malditos?)tecnólogos…hablamos nuestro ‘idioma’ propio. De algún modo… valga como ejemplo… es como si cada gremio hablara en su idioma ‘cifrado’… ¿con qué objetivo?.¿Con el objetivo de mantener una barrera de entrada a ‘forasteros’?.¿Con el objetivo de medir nuestros egos de legos en la materia en función de la cantidad de expresiones y ‘palabros’ cifrados que somos capaces de decir?…

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14/02/2017

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« Ayer (una advertencia para el futuro) »

«Antes de 1914, la Tierra era de todos. Todo el mundo iba adonde quería y permanecía allí el tiempo que quería. No existían permisos ni autorizaciones; me divierte la sorpresa de los jóvenes cada vez que les cuento que antes de 1914 viajé a la India y América sin pasaporte y que en realidad jamás en mi vida había visto uno.

La gente subía y bajaba de los trenes y de los barcos sin preguntar ni ser preguntada, no tenía que rellenar ni uno del centenar de papeles que se exigen hoy en día. No existían salvoconductos ni visados ni ninguno de estos fastidios; las mismas fronteras que hoy aduaneros, policías y gendarmes han convertido en una alambrada, a causa de la desconfianza patológica de todos hacia todos. (…)

Fue después de la guerra cuando el nacionalsocialismo comenzó a trastornar el mundo y el primer fenómeno visible de esta epidemia fue la xenofobia: el odio o, por lo menos, el temor al extraño».

Stefan Zweig escribió estas ‘memorias de un europeo’ en los últimos años de su vida. En febrero de 1942 las envió a su editor y al día siguiente se mató con un bote de pastillas.

[ Via / Leer más >> ]

 

15/01/2017

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De comunidades y corporaciones

Ayer celebramos un encuentro de viejos amigos y compañeros de estudios, aventuras y desventuras en la facultad. El común denominador no era otro que ese. Compartimos nuestra pasión por la informática, las redes y la electrónica. Nuestra vocación. Con animadas charlas renovamos nuestras afinidades, como catalizador de nuestros afectos. Si bien entre algunos de nosotros prevalecen los afectos por encima de las afinidades.

Uno de nosotros, J., comparte lo siguiente con los demás.

– «El mercado de consumo de nuevas tecnologías puede verse segmentado de la siguiente forma. Un primer segmento de usuarios desconocedores de lo que subyace a la nuevas tecnologías y que es el más propenso a seguir los dictados del marketing y las modas tecnológicas. Un segundo segmento de mercado compuesto por aquellas personas con cierto carácter ‘amateur’, con cierta pasión por estar al día de los últimos avances tecnológicos y que se informan antes de adquirir un nuevo producto o empezar a usar un nuevo servicio. Y un tercer y último segmento de mercado al que pertenecerían las corporaciones. Las grandes empresas multinacionales, grandes consumidoras de informática, redes y electrónica.»

J. , desde su posición de jefe de subcontratación de nuevas tecnología, en su día a día, gestiona equipos contratados por la gran multinacional de matriz española del sector energético para la que trabaja : 300 empleados de IBM en un proyecto, 150 de Hewlett-Packard en este otro, etc … Comparte con nosotros que de un tiempo acá su corporación viene migrando la gran parte de sus sistemas informáticos a software de código abierto (open source). Concretamente a productos de la gran corporación líder en el mercado del software abierto en general y en el sector de sistemas operativos para servidores de aplicaciones en particular. El (¿falso?) debate entre colegas está servido. ¿ software propietario vs software abierto (open source) ?. J. nos descubre la falsa dicotomía entre el viejo paradigma del software privativo (propietario) y el (pretendidamente) nuevo paradigma del ‘código abierto’. Más allá de a quién perteneces el software, si a una corporación o a una comunidad de desarrolladores y usuarios, J. nos descubre un nuevo enfoque de la discusión.

– «Cuando tu contratabas a Microsoft 1.000 licencias de software de servidor, básicamente estás comprando el derecho a no sólo usar dicho software sino también el derecho a recibir atención al cliente en general y soporte técnico sobre ese producto en particular. Por otro lado, cuando ahora en mi coporación contratamos 1.000 licencias de atención y soporte técnico a la mencionada corporación de producto de ‘código abierto’, de algún modo (en esencia) estás comprando también otro derecho. En base al cual si te surge un problema técnico con ese software, llamarás a su servicio de soporte técnico un día para pedir una solución a dicho problema. Y quizás no en la primera llamada, pero sí en la tercera… obtendrás respuesta por su parte.»

Y es en este momento de la conversación cuando alguno de nosotros menciona otra (¿pretendida?) característica del (por algunos) denominado’movimiento open source’: la «comunidad» . A lo que J. añade :

– «Desde las grandes corporaciones, cuando estamos analizando las diferentes alternativas disponibles para luego hacernos con un producto de software que satisfaga nuestras necesidades … y alguien nos dice que dicha herramienta está soportada ‘por la comunidad’, la descartamos sin más. Pues desde la corporación necesitamos saber el nombre y apellidos de la persona o personas que se hacen responsables del buen funcionamiento de dicha herramienta software para, llegado el caso, interponerle una demanda legal.

Lo que resulta paradójico a los ojos de este observador que aquí escribe es el hecho de que esas mismas corporaciones mantienen un discurso que apela a lo «comunitario» cuando les conviene… es decir, a la hora de hacer marketing y cacarear la última tendencia tecnológica.[https://youtu.be/8xG8_aEFLWc?t=128]

Lo que uno percibe al escuchar estas palabras es que, volviendo a aquello con lo que iniciábamos este texto, lo de las «afinidades tecnológicas», … el debate de fondo ¿ deberíamos más bien reorientarlo a otras categorizaciones ? ¿ deberíamos poner más enfásis diferenciar entre prácticas de desarrollo tecnológica ancladas al paradigma de la escasez y las orientadas al paradigma de la abundancia ?

¿ será que como diría Gramsci, estamos en un momento en el que «lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer» ?

24/12/2016

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«Mutatis, mutandis…»

Los que me rodean siempre me han tenido como una persona de
“cambio lento”… (“pero seguro” ! … replico yo). La
pasada semana, cuál fue mi sorpresa al comprobar que el que
mi ciber-refugio y lugar de encuentro entre pares, la Matriz,
había dejado de tener la forma que tenía hasta el momento
(GNU Social) para pasar a adoptar otra (Buddypress – la red de blogs
Wordpress ). Mi primera reacción ante cambios me trae el río de la vida
oscila entre el temor (“¿Por qué me tiene que pasar mi esto?”) y la
esperanza (“que me deparará esto”). El tiempo de oscilación del temor a
la esperanza es directamente proporcional al estado de ánimo de uno.

Recordamos así que el quid de la cuestión está no tanto en las
herramientas sino en ¿ un modus operandi superador de nuestras
tendencias a pensar y actuar en términos de escasez?. Basta hacerse un
poco con el funcionamiento y las nuevas dinámicas de la renovada
buddypressista Matriz comunera indiana, para sentir que precisamente
damos un paso más en el apasionante viaje comunitario al círculo
virtuoso de la abundancia. ¿ Mutatis mutandis ?

Nota para los tecnófilos: ¿soñamos con la federación de
esfuerzos y redes de la mano del protocolo OStatus
?

22/11/2016

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De “Grandes pechos, amplias caderas” y colas de ballena

Suelo usar una cola de ballena tallada en madera ( que cabe en una mano) que me apropié en un restaurante… en la patagónica Península Valdés.  Diría que les era útil para picar la carne… ¿ o para la pizza? ¿o algo así? . Eso fue en ese mágico remanso del océano atlántico sur en el que se aparea y reproduce la ballena franca austral. Cada año, religiosamente, en el inicio del otoño austral.

La cola del cetáceao actúa a modo de talismán, pues allí conocí al que sería uno de nuestros primeros buenos clientes… dando fruto a este proyecto web audiovisual de difusión de la apasionante naturaleza patagónica .

Trato de no ser fetichista, por lo que si no tengo a mano la cola de la ballena, ‘mi cola de la ballena’  en la más estricta ética hacker,  muy propia de estos lares indianos, busco alternativas para resolver la cuestión. La cuestión … ah, ¿ no la había mencionado aún ?, es que necesito algo que haga un poco de cuña en las posaderas de mi computadora portátil. Quedando a las finales a modo atril, con el grado de inclinación muñecas-falanges  justo para que la experiencia y la ergonomía de estos dedos al posarse sobre las teclas sea… sino placentera, cuento menos, no molesta . Y que no se cargen con el tiempo, vaya.

A falta de ella, pues, de ‘la cola’ … hoy hay caído aleatoriamente de la estantería un volumen, nunca mejor dicho

grandes-pechos-amplias-caderas

 

él me permitirá, colocado estratégicamente, una vez más, elevar la parte trasera del portátil. A la búsqueda del grado de inclinación deseado que forma el plano del teclado con la mesa de trabajo. Parte del micro-feng-shui  de mi pequeño espacio vital que me facilita el tránsito a la ventana al mundo (virtual)… al ciberespeacio.

Reconozco que me hice con el libro… atraído por tan sugerente título. Ese aterciopelado erotismo oriental. Más allá del capricho. Hasta quizás hasta lo acabe leyendo  a Mo Yan ( y su “Grandes Pechos, Amplias Caderas” )… por fin.

Eso ya será probablemente con el espíritu mecido por los olas… en el Camping de Pechón al que nos vamos a pasar unos días Noelia, Maia y un servidor. Mi mundo, nuestro mundo. … En lo alto del acantilado que forma el cántabro Río Deva sobre la cornisa cantábrica al desembocar …  Alternativamente, la lectura quedará postergada, una vez más…

!comentalibros

18/07/2016

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